Como en el ’86 (pero mejor)

Poco más de un mes sin postear. Primero el mundial, cuando quedamos afuera, empezó la época de parciales y cuando pensé que ya estaba listo para volver, me metieron una fecha de final, lo que atrasó una semana más la actualización del blog. Desde el 11 de junio (inicio del mundial) que quiero postear algo sobre el falso patriotismo que genera el fútbol.

Cuando juega Argentina, todos nos emocionamos con el himno, viendo a los jugadores abrazados llorando cual guerrero que va a defender a su país frente al invasor, pero en una cancha de fútbol contra otros 11 profesionales en un deporte que no es más que eso, un deporte. No es que no me guste el fútbol, ni el folklore que lo rodea, soy un gran amante de este hermoso deporte, lo practico, lo miro, voy a la cancha (no todos los domingo, pero a veces) soy parte de la cultura, pero entiendo que cuando el arbitro pita luego de los 90 minutos (o 120 si se va a alargue) el deporte terminó y lo que queda es la alegría del triunfo para algunos y la tristeza de la derrota para los demás, una alegría/tristeza que no tiene por qué influir sobre la vida de las personas.

A pesar de la gente que estuvo mal durante una semana por la eliminación de nuestros 23 gladiadores (y un D10S), algo que viví por primera vez y me gustaría que se repita en otros ámbitos de la vida como sociedad es la hermandad latinoamericana. Ver festejar los goles uruguayos, paraguayos y chilenos fue algo nuevo para mi (los brasileros no vi que lo gritara gente no brasilera, es que a la hora de hablar de fútbol, hay pocos argentinos que hinchan por Brasil). Estaría bueno preguntarnos por qué a la hora del fútbol somos todos latinos, pero cuando hablamos de política, cultura (“es cultural” diría la publicidad de ‘tikespor’ ), etc, todos queremos ser europeos.

De todos modos, a pesar de que ya hablé del mundial, el título dice “como en el ’86” y en el ’86 salimos campeones, ¿qué tiene que ver esto con este post? El otro día, luego de la aprobación del matrimonio igualitario leo en facebook:

Estuve todo el día con la sensación de cuando gana Argentina…!
Bah, ganó Argentina, no??

Ganó Argentina, pero ahora no es solo un trofeo que tenemos que devolver en 4 años. Este triunfo no va a quedar solo en una estrella más sobre el escudo de una asociación de fútbol dirigida por un mafioso. Este triunfo es un verdadero triunfo. Estas son las cosas que hay que festejar. Es la primera vez desde que  tengo memoria que en el país  se aprueba un ley que pone al mismo nivel a todos los habitantes (por lo menos en el aspecto sexual, ya que en el aspecto de igualdad de condiciones dignas de vivienda, salud, trabajo, educación, etc, las desigualdades siguen). Era hora que dejemos de lado a la religión y nos demos cuenta que estamos en el siglo XXI, que no podemos seguir haciendo las cosas como en el siglo XV, la homosexualidad no es una enfermedad, los homosexuales son personas, y tienen los mismos derechos que todos, tienen derecho a formar una familia. Dicho sea de paso,  ¿de donde sacaron el derecho de los niños a tener “una mamá y un papá”? Los niños tienen derecho a ser cuidados, a ser educados, a crecer en un ambiente saludable. Además, como dijo pepe Cibrian, los chicos que van a adoptar los homosexuales, ya tuvieron un padre y una madre, que los abandonaron, ¿por qué no darle la opción a que ahora sean amados por una pareja “distinta”?

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