Es cultural

“Es cultural” decía el tipo en el bar (mientras se toman un café) en la publicidad de TyC Sports (lease tickespor :P) cuando su amigo le comentaba que si en Alemania tirabas un papel en la calle un aleman se te iba a acercar pidiéndote que lo levantes, y en la escena siguiente un rubio tomando cerveza y hablando alemán le comenta a su compañero de tragos la cantidad de papelitos que tiramos los argentinos cuando nuestro equipo entra a la cancha (se olvidaron de que algunos desubicados tiran cosas un poco mas contundente, y eso también es cultural), el cual también respondía “es cultural” en su propio idioma.

Pero no solo el fútbol y la mugre de las calles es producto de la cultura, todo lo es. Todo lo que hacemos, decimos, pensamos, todo es cultural. Somos parte de una sociedad, nos criamos rodeados de gente, de ellos aprendemos cosas y a ellos les enseñamos, vemos a la naturaleza, interpretamos sus leyes, las respetamos, y cuando de repente nos sorprende algo que rompe con una de esas leyes, nos sorprendemos, miramos raro lo que pasa, intentamos que se repita para entenderlo, y cuando lo entendemos nos sentimos bien. Lo mismo pasa al mirar otras cosas, por ejemplo, la la gente que nos rodea. No todos los actores de la sociedad actúan igual, sería muy aburrido si así fuera, sin embargo, al intentar entender qué “leyes” sigue cada uno en su accionar (no creo que sigamos leyes simples en nuestro accionar, por eso las comillas, pero si creo que cada persona se comporta respetando ciertos standares, lo que podrían llegar a ser especies de leyes sociales), empezamos a ver que algunas de esas “leyes” se repiten en casi toda la sociedad y las empezamos a tildar de normales. Es así como surge la cultura. La cultura es ese conjunto de leyes sociales que se repiten en la mayor parte de las personas que conforman la sociedad y la definen como tal. En la mayoría de los casos, casi todo lo que hagamos va a estar regido por esas leyes que observamos desde que nacimos y que quedan almacenadas en nuestra memoria, por más que no nos demos cuenta. Precisamente, es el momento donde nos damos cuenta qué leyes sociales estamos aplicando en nuestra vida diaria cuando podemos preguntarnos qué tan buenas son para la sociedad en la que nos gustaría vivir, y así llegar cambiarlas, provocando cambios en la cultura.

“¿A qué viene este post?” se estará preguntado varios, bueno, hace algunos días me compartieron este post que emula una carta de una princesa encerrada en lo más alto de una torre hacia su príncipe azul y me hizo acordar a alguna conversación sobre cómo Disney y demás “reflejos” de la sociedad (lease televisión, cine, teatro, etc) nos enseñan cosas totalmente irreales como, precisamente, la existencia de un príncipe azul del cual se enamorarán a primera vista y serián felices y comerán perdices  ajices (ya se que no existe, pero no encontré vegetales o frutas que rimen con felices -leer lo de la princesa para entenderlo que acabo de hacer-), lo que luego provoca millones de dolares en los bolsillos de los psicólogos del mundo (?) cuando se dan cuenta que no es tan así. Y esto se repite para todo aquello que nos inculca un “reflejo” de la realidad y no la realidad misma, porque todos sabemos que lo que pasa en la televisión no es la realidad ni mucho menos. No pasa en todas las familias que la mucama se enamora del hijo del dueño de la casa, que dos meses después nos enteramos que es pueden llegar a ser hermanos, porque el señor había tenido se había garchado a la madre de la empleada, entonces el amor pasa a ser prohibido hasta que se descubre que no era así, pero justo en ese momento ella se queda ciega por culpa de él y pasa a odiarlo por un mes, hasta que se da cuenta que está embarazada entonces vuelve a amarlo, pero luego se cae de la escalera y pierde el bebé pero le vuelve la vista (no hay mal que por bien no venga), entonces vuelven a pelearse hasta que se descubre que todo era un plan de la amiga de la familia para quedarse con el hijo del señor. Entonces la matan y se casan (básicamente una extensión de la historia del príncipe azul, ¿no?). Redondeando, la cultura, en vez de estar determinada por las leyes de la sociedad, están determinadas por las leyes del reflejo de la sociedad, un reflejo distorsionado, generando que las cosas que pasan en la realidad y no en el reflejo estén mal vistas.

“¿Este pibe nos está diciendo que tenemos que dejar de ver televisión, leer los diarios, ir al cine o al teatro, etc?” estarán promulgando los opositores a “Seamos grandes” (?) No, lo que significa es que tenemos que empezar a darnos cuenta que lo que pasa en ese reflejo distorsionado de la realidad, es solo eso, un reflejo distorsionado (aunque la distorsión varíe entre “casi real” y “cuentito de príncipe azul”) y que a la hora de llevar eso a la realidad, lo hagamos con cautela.

Published in: on 15 agosto, 2010 at 2:15  Comments (3)  
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